¡Grandes!





¡GRANDES!

Que nadie se extrañe si al hablar del alma,
sucumbe el misterio tan ruin del pecado,
atributo innoble que todos tenemos,
que todos sabemos, que todos llevamos.
Que nadie se jacte en su prepotencia,
ningún   juez cuestione lo bueno ó lo malo,
ningún ser que exista tenga el privilegio
de ofender con saña a otro ser humano.
Todo un sentimiento de ilusiones viles
cruzan nuestras mentes con placeres vanos;
el hombre es tan débil frente a la codicia,
ante la riqueza ó el poder   pagano,
que pronto se olvida de cuidar su alma,
despertando envidias, rencores y agravios.
¿Quién tiene el derecho de quitar la vida,
de comprar sonrisas, de fingir halagos?
¿Quién tiene el derecho de incumplir las leyes
cambiando sus formas sin ningún reparo?
De cubrir de llanto la paz y el cariño,
de negar sustento de pan, de trabajo,
de sembrar el miedo, la ignorancia, el odio,
por asegurarse un lugar más alto.
¡No imitéis el gesto de las avestruces
mirando impasibles a los marginados!
¡No dejéis que el mundo en su indiferencia,
duerma en un olvido de labios callados!
Que el llanto de un niño no gima por hambre
cuando el vicio infame moje nuestros labios;
que el dolor no apriete como mal remedio
por no dar apoyo, consuelo y amparo.
No hay lucero vivo que alumbre el camino
de donde venimos y a donde nos vamos;
solo el alma tiene razones ocultas,
porque de esta tierra nada nos llevamos.
El alma no muere, el alma es eterna,
es luz en el cielo que alumbra su espacio;
la vida es tan frágil que el tiempo la olvida,
como borra el viento las hojas de un árbol.
*
Callad, si con la voz desmoronáis
aquello que otras manos
con el alma levantaron.
Luchad, si sabéis que hay que vencer
al cruel sofisma del mundo encanallado.
Creed la solidez de la razón
aunque esta misma actúe solo en vano;
entrad en el abismo del querer,
porque amar, es sentir y no es pecado.
Pensad, que la distancia es necesaria
si con ella vivimos y ayudamos,
pero nunca viváis la soledad
que da tristeza y aflora al desengaño.
Si es distante aquello que miráis
porque otros lo creyeron tan lejano
y dan por hecho la razón de verlo así;
¡no lo hagáis caso!
Caminad siempre que podáis
de aquí, hacia allí,
firme en la senda y a vuestro paso.
Sabed, cuán importante es perdonar,
¡qué importa que no os hayan perdonado!
aquellos que así nunca lo hicieron,
sembrando un odio ruin, se equivocaron.
*
¡No intentéis engañar con sutileza
vanidosos los grandes de este mundo,
ni provoquéis con hipócrita sonrisa,
al humilde y al honrado amor profundo!
Si al abismo os condenan por el hecho
de volcaros a un resabio que os castiga,
¡tendréis bien merecido ese derecho!.
¡No me digáis, que nunca un pensamiento
inundó vuestra sangre de esperanza,
y que no existe un solo sentimiento
que llegue al interior de vuestra alma!
¡Apartad esa codicia que no os sacia!
recordando un instante con cordura,
que a veces, la ambición trae la desgracia
envuelta en galardones de amargura.
Cuando se empañe la gota de sonrisa
y colme el vaso una mágica congoja,
cuando la duda baile en el silencio
como una hiena gris que al alma acosa,
ya no convenceréis con la mentira,
sembrando el miedo ruin que os acomoda,
a esos placeres viles de la vida,
porque un yugo de conciencia os aprisiona.
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 Premio Blas Infante (Cornellá) Barcelona

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AUTOR: JUAN A GALISTEO LUQUE

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