El vuelo del caudrón
EL
VUELO DEL CAUDRON(20-06-2013)Un
homenaje a la memoria de Manuel Zubiaga Aldecoa (1893—1986)Pionero
y precursor de la aviación.Fundador
y primer presidente del Real Aero-Club de Vizcaya.Romance
inspirado en un suceso histórico y real, cuya base se soportaen
datos periodísticos recopilados de aquellos años.-----------
Introducción
Por
ti, Manolo Zubiaga, aviador
de cielo abierto,hombre
de gesto sencillo,bueno,
cercano y sereno.“Queremos
con tu permiso,con
tu permiso queremos,que
seas nuestro anfitriónen
este lugar de encuentro”Han
pasado muchos años, desde
que tus ojos vieron aquellos
hermanos Wright volar
tan cerca del suelo.Luego
tú, los imitaste,y
con tu genio y tu empeño,sentirías
la acrobacia,“todo
un looping de reflejos”Si
Alberto Santos-Dumont, inventor
de gran talento,fue
pionero en la aviación, tú,
lo fuiste con tu ejemplo. Y
porque amabas tu tierra,Neguri,
Algorta y su puerto,con
tu Caudron peregrino,desde
Biarritz hasta Guecho,te
adentraste entre la nieblatodo
cargado de sueños.Hoy
justo en el centenariode
aquel grandioso suceso,amigos
y familiareste
ofrecemos con esmero, un
caluroso homenajeen
este lugar y evento.Aquella
enorme proeza,igual
que tú la vivieron,los
mismos que te animarony
que en vida te quisieron.El
“Brevet” esa licencia,la
conseguiste allá en Hendon.“Serías
pionero en Españay
de Vizcaya el primero” Media
Inglaterra a tus piescruzarías sin recelo,
hasta
el Canal de la Manchapara
tu dicha y anhelo.“Época
heroica la tuya...,también
de todos aquellosque
amaron la aviacióncomo
deporte y consuelo” El
accidente del Abra,tu
rescate en el velero que
Bayo prestó a tu suertecon
botes y marineros, ¡no
hicieron mella tu orgullo! ¡más
bien, firmeza te dieron!“Y
si explosionó un cilindrotan
duro como el acero,al
menos salvaste el tipo,el
queso y el sonajero”No
siempre libre de sustosy
de algún que otro suceso, hermosas
por su atractivolas
fiestas de Bilbao fueron,con
cohetes, atracciones,para
grandes y pequeños.En
la Campa los inglesestu
acrobacia fue de vértigo,compitiendo
con Tercet,como
rival compañero. Y
hasta el mar, por la Galea,te
adentrabas muy contento,sobre
los acantilados;junto
al molino de viento.Porque
tú amabas Algorta,su
bravo mar y su espejo, El
Puente Colgante, El Abra,con
sus veleros pequeños.Y
un buen día, a la alborada,buscando
horizontes nuevos,te
fuiste hacia el Reino Unido,con
tu bagaje de sueños.Más
poco duró tu estancia,pues
regresaste de nuevo, sin
proyectos, sin biplano, para
tu gran desconsuelo. Fue
“La guerra del catorce”de
desdichas y desvelos;incautaron
tu aparato,y
algunos de tus amigosya
nunca jamás volvieron.Luego
en los años cincuenta,fundaste
con mucho esmeroel
Aero-Club de Vizcaya,poniendo
pasión y celo; “hasta
tus ochenta años, que
por fin, dejaste el vuelo”Y
así, una vena legastede
vocación a tus nietos…,Continuando
la andaduraque
comenzara su abuelo,Quique
e Iñigo, enseguida tus
vivos pasos siguieron.
ILa
parada en Zarauz.
En
mil novecientos trece, “ya
hace cien años de aquello” con
el corazón ansiosoy
el alma llena de celo; un
veintinueve de Julio,por
el mar y por el cielo,volaba
Manolo en Caudron,desde
Biarritz hacia Guecho.Era
domingo y el día iba
avanzando en silencio…,En
la playa de Ereaga,una
multitud sin freno,esperaba
tu llegadacon
impaciencia y anhelo.Alcalde
y autoridades del
municipio de Guecho;distinguidos
veraneantes,que
con cariño y apreciovinieron
a recibirteen
jubiloso festejo. “La
banda Municipal,no
tocó ni un instrumento”pues
no llegaste ese día,debido
a un gran contratiempo. No
apareciste en las nubes,ni
en otro lugar desierto,fue
en la playa de Zarauz;y
lo mejor …, ¡Sin saberlo!El
motivo, una averíade
tu motor, que al momento, te
obligaba a planearcon
pesar y desconcierto.Tuviste
instinto de acción,gran
decisión y reflejo,logrando
así divisar el
ferrocarril aéreoy
aterrizar con solturacon
arte y conocimiento.Entregado
a menesteresde
obligado cumplimiento, el
garaje de A. Laborete
ayudó en el desperfecto y
nadie quiso cobrarte, ni
el trabajo, ni su tiempo. Fueron
gestos muy hermososde
amabilidad y afecto;todas
las gentes volcadas a
la atención del momento.“Unos
actos envidiablesdignos
de agradecimiento” Una
vez ya reparadala
válvula con su asiento,labor
que se hizo en Zumaya,con
acabado perfecto, te
aventuraste en el aire,hacia
Algorta, muy sereno,¡con
la dicha entre las nubes! ¡con
el alma entre los cielos!
IILlegada
al Abra,caída
y homenaje.
En
el periódico Euskadi, alguién
muy bien escribió:“La
ovación que allí le dierona
este joven aviador, fue
de aquellas que hacen época”Y
¡cómo se tributó! *Allí
viene por el aire, Manolo
con su Caudron; él
siempre vuela dichosopues
tiene buen corazón.No
terminan de aclamarle,cuando
una detonación se
escucha cruzando el cielo;¡nadie
entiende la razón!Volando
a cincuenta metros sobre
el puerto, está al llegar; él
toma sus precaucionesque
nunca vienen de más.Se
dirige hacia Santurce,para
después retornarhacia
la playa de Ereaga,y
entonces, ¡como al azar! un
cilindro le explosionadel
motor, ¡menudo plan!Como
vuela a baja altura,le
es imposible alcanzar la
playa y a duras penastendrá
que hacerlo en el mar. Ameriza
allá en el Abra;“la
cosa no es singular”Manolo
ya está en el agua,¡pronto
tendrá que nadar! Un
velero le recoge,y
por fin llega hasta el puerto,mojado
sí, pero intacto,con
paso firme y despierto. Desde
su gesto sencillopropio
de casta y nobleza,va
caminando a su casa sin
pensar en la proeza. ¡Con
vítores le reclaman!y
es tanta la expectación, que
todos allí le aclamancon
dicha y admiración. Mientras
él va saludando,la
orquesta rompe el compás,con
música, amenizando,¡luego
vendrá lo demás!Muchos
cohetes al aire,todos
para la ocasión,después
banquete, bailables, ramos
de flores y ron.
Final.
Manuel
Zubiaga Aldecoa,aviador
de campo abierto,hombre
de gesto sencillo,cercano,
bueno y sereno.“Queremos
con tu permisocon
tu permiso queremos,que
seas nuestro anfitrión en este
lugar de encuentro” Con
Santos-Dumont, Vidart,con
Tercet, tu compañero;con
Íñigo y tantos otrosque
quisiste y te quisieron,volaste
un día tan alto,que
te quedaste en el cielo. Y
nosotros mientras tanto,aquí
abajo ¡soñaremos!por
si regresas en Caudron tras
las nubes del recuerdo.--------------------
Homenaje a ÍñigoZubiaga
Pagadigorria.(Nieto de Manuel Zubiaga
Aldecoa)10 -07-2013
Desde
esas vivas palabrasque
nacen del sentimiento, porque
solo recordarlees
un deber que tenemos;no
quisiera despedirme,sin
caer en el intentode
mencionar hoy a Iñigo,en
este mismo momento,en
que una brisa marina que
acaricia tierra adentro,cubre
su ausencia y le nombra con
vivo y rasgado velo.*“Igual
que tañen campanasevocando
el cielo eterno,¡tú
siempre estarás presente! ¡siempre
te recordaremos!”¿Que
amabas la libertad?eso
sin duda, es tan cierto,como
fuera la acrobaciatu
fantasía y tu aliento.Luego
en lo profesional,como
figura y modelo, fuiste
piloto instructorde
espíritu aventurero.Por
tu gesto humanitario,generoso
y de criterio,ya
piloto comercial, quisiste
romper el hielo,domando
el aire a tu antojo desde
tu instinto gemelo. Y
así, se hizo verso el humo,así,
se hizo verso el fuego, extinguiendo
en gran medidacon
tu alma de bombero,los
incendios forestalesque
arrasaban nuestro suelo.*“Un
rugido de motoresrompe
el mágico silencio…, ya
están Íñigo y Manolopilotando
junto al viento” Si
el nieto va sonriente,¡más
dichoso está su abuelo!Los
dos luchan, los dos ponencoraje,
valor y empeño.Los
dos amaron lo mismo;“ese
canto prisionero”Y
a pesar del accidente,a
pesar de aquél sucesoque
se convirtió en tragedia,tú,
te marchaste dichoso,pues
viviste la aviacióncon
pasión y desenfreno. *
Desde
estas vivas palabrasque
nacen del pensamiento, porque
solo recordartees
un deber que tenemos;no
quisiera despedirme,sin
caer en el intentode
mencionar hoy tu nombre,en
este mismo momento,en
que una brisa marina que
va desde el mar al cielo,cubre
tu ausencia y te nombracon
vivo y rasgado duelo.------------------------

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